Todo estaba listo para empezar a rezar el rosario del Niño: los invitados, el rompope, el aguadulce, los bizcochos y hasta el tamal asado. Pero, ¡válgame Dios!, no llegó el rezador. Semejante contingencia estuvo a punto de hacer que los anfitriones suspendieran uno de los rezos más esperados en el humilde barrio de trabajadores asalariados de La Robert, en Goicoechea, una tarde-noche a inicios de los años setentas.El revuelo que causó la ausenci…
Todo estaba listo para empezar a rezar el rosario del Niño: los invitados, el rompope, el aguadulce, los bizcochos y hasta el tamal asado. Pero, ¡válgame Dios!, no llegó el rezador. Semejante contingencia estuvo a punto de hacer que los anfitriones suspendieran uno de los rezos más esperados en el humilde barrio de trabajadores asalariados de La Robert, en Goicoechea, una tarde-noche a inicios de los años setentas.El revuelo que causó la ausenci…